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Nuestra posición política |
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- El establecimiento de una política europea específica de desarrollo rural es una condición indispensable para asegurar la cohesión social, económica y territorial de la Unión europea.
- El reconocimiento de los territorios rurales
como polos de desarrollo, y no únicamente como espacios naturales y
agrícolas, es una condición previa para estimular intercambios
equilibrados, entre los polos urbanos y los polos rurales, y para
permitir una movilización convergente de los actores urbanos y rurales.
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Un desarrollo espacial equilibrado, apoyado en la interrelación
estrecha entre polos urbanos y rurales, es el único modo de encontrar y
alcanzar los objetivos de las estrategias de Lisboa y Gotemburgo, así
que los de la Cohesión territorial.
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El polo de desarrollo rural es un espacio territorial habitado, dónde
la evolución social, económica y residencial se orienta hacia un
proyecto integral y prospectivo de desarrollo. El polo rural no es una
entidad, una aglomeración (ciudad estructurante, pequeños poblados),
sino un territorio rural articulado por un proyecto integral de
territorio.
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El proyecto territorial identifica los objetivos a corto, medio y largo
plazo. Precisa de orientaciones para su desarrollo, y de los medios
humanos y materiales para alcanzar los objetivos y resultados
esperados. La sociedad civil, los actores públicos y privados, deben
participar en su elaboración y gestión.
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La reducción del mundo rural únicamente a las funciones de espacio
agrícola o recreativo representaría un empobrecimiento social en su
conjunto; la agricultura y la silvicultura son sectores de actividades
estructurantes del espacio rural y sus actores son parte de la vida
rural en el desarrollo territorial.
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